El ambiente de la consulta a veces crea barreras que dificultan el diálogo entre doctor y paciente.
Los médicos somos, en esencia, comunicadores, y aun así a veces olvidamos que el diálogo con nuestros pacientes sigue siendo asimétrico y jerarquizado.
La estética y la parafernalia que rodean una consulta logran transmitir cierta sensación de seguridad a la gente, pero a veces también crean una barrera que, en mayor o menor medida, dificulta el diálogo fluido.
La bata blanca, las paredes con diplomas, el ambiente aséptico, el característico olor a consultorio, el protocolo y el hecho de que sean los médicos los autorizados a interrogar, dan la sensación de que siempre jugamos de local.
Claro, eso no siempre es cierto, pues los cortísimos tiempos de consulta y las exigencias administrativas que se imponen a muchos profesionales, les restan autonomía y dificultan el contacto con los pacientes.
En ese ambiente no solo los enfermos se cohíben, sino que los médicos, según el caso, evitan decirles ciertas cosas.
Consultas en exceso
"Hay personas que consultan en forma repetida, por síntomas distintos, a los que no se les encuentran causas aparentes.
Aunque los tratamos siempre, a veces omitimos decirles que su problema puede tener otro origen, por ejemplo emocional. En un medio como este, la gente no acepta eso con facilidad".
Confidencias
"A veces llegan pacientes que no sólo quieren contarnos, en una sentada, todo su historial de salud y el de su familia, también asuntos personales. No creo que eso esté mal, el problema es que si uno está sujeto a agendas, no puede dedicarles tanto tiempo. He estado tentado a decir, 'por favor, limítese al motivo de su consulta', pero no me atrevo".
Mamás intensas
"Muy a menudo hay que lidiar con mamás, sobre todo primerizas, que insisten en que a sus niños les pasa algo malo. Reconsultan y cuestionan el diagnóstico armadas con datos de Internet. Uno quisiera decirles: 'Mire, señora, su niño no es el del problema, sino usted', pero obvio que eso no pasa".
Efectos colaterales
"Es típico que frente a las recetas los médicos nos preocupemos por contarle al paciente para qué sirve cada medicamento, pero no por detallarle los efectos colaterales o adversos que puede traer su uso. Se nos entrena para priorizar los beneficios de un tratamiento y no los riesgos, y asumimos que el paciente lo entendería también. El problema es que no se lo decimos".
Presentación y aseo
"Hay pacientes que descuidan ese aspecto, lo cual puede ser muy molesto, sobre todo en las consultas programadas. Siempre los atendemos, sin hacer gestos o comentar algo al respecto, porque la idea es que no se cohíban. Uno espera que ellos piensen en esas cosas".
Equivocaciones
"Si hay algo difícil es contarle al paciente que uno se equivocó. Cuando eso pasa, se hace todo por enmendar el error, lo que no borra el hecho de que por una embarrada de uno, alguien puede afectarse".
Malas noticias
"Si de entrada el diagnóstico es grave uno prefiere no ser tan directo con el paciente, sino que recurre a los eufemismos ("sí, está malito, pero lo vamos a tratar") o le ordena nuevos exámenes". (FUENTE: PÁNEL DE ASESORES DE SALUD DE CASA EDITORIAL EL TIEMPO)
Si va a consultar, prepárese
Escriba en orden los siguientes aspectos y llévelos a la consulta:
1. Describa bien el síntoma principal y léalo para usted en voz alta. El médico oirá eso primero.
2. Apunte en orden de aparición los demás síntomas que tiene y detalle brevemente su intensidad.
3. Haga una lista de las medicinas que toma. Incluya dosis, marcas, horarios y tiempo de consumo. Agregue tratamientos caseros y otras recomendaciones que haya seguido. Entréguesela al médico, así no la pida.
4. Escriba cuál es la principal preocupación con respecto a lo que padece.
5. Elabore tres preguntas que quisiera que el médico le respondiera. Llévelas escritas y léaselas.
6. Procure ir aseado y no guardarse nada en consulta por pena.
Carlos Francisco Fernández Asesor médico de EL TIEMPO -Tomado de eltiempo.com- -Imagen tomada de imagebank.com-
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