banner_head_promo2
Doctor, ¿usted opina igual que su colega?
doctoresLA ENTRADA DE Segunda Opinión, empresa que permite llevar a revisión diagnósticos y tratamientos, pone sobre el tapete esta posibilidad muchas veces desconocida por los pacientes.

Juan David Montoya

En 2008, Aaron Ossiaz recibió la noticia: su esposa estaba desahuciada.

Este economista de la Universidad de Antioquia, experto en el sector asegurador,viajó a los Estados Unidos en busca de una nueva perspectiva, una esperanza que finalmente encontró.
Un médico norteamericano cambió el diagnóstico. Después de tres años de estar junto a su esposa, cuando otros le daban apenas unas cuantas semanas más de vida, Ossiaz tiene la tranquilidad de verla con buena salud: "Lo viví en carne propia y por eso lo traje".

El servicio del que habla se llama Segunda Opinión y está disponible en el país desde hace algunos meses. "Gracias a nuestra plataforma de telemedicina", informan en su página web, "estamos en capacidad de transmitir historias clínicas con toda la información médica necesaria de tal forma que en cada caso, ésta pueda ser evaluada por un equipo multidisciplinario de especialistas que han acreditado su competencia para proferir una segunda opinión".

La idea es que quienes se sientan inconformes con su diagnóstico o tratamiento acudan al criterio de otro especialista. También puede ser utilizado por los mismos médicos para abordar casos complejos.

"Desde que este servicio existe en el mundo, en un 15 por ciento de los casos ha habido precisión o cambio de diagnóstico", señala el presidente de Segunda Opinión, empresa que cuenta con el respaldo del consorcio estadounidense World Care y una red de 17 mil especialistas. "En un 70 por ciento de los casos ha habido cambio de tratamiento", complementa.

Conflictos de intereses
Investigando el caso de uno de sus clientes, la compañía descubrió que la extracción renal a la que iba a ser sometido se debía más a un criterio económico que médico. El cirujano era a la vez socio de la IPS que iba a practicar el procedimiento quirúrgico. Cuando el caso llegó a manos de los expertos, la recomendación fue no extraer el órgano.

Este es solo un ejemplo de los muchos conflictos de intereses o diagnósticos equivocados que se presentan día a día. De acuerdo con Ossaiz, alrededor de un 35 por ciento de las intervenciones médicas que se practicaban en Inglaterra antes de la entrada en funcionamiento de la segunda opinión eran imposibles de justificar científicamente.

En Colombia, como lo advierte Claudia Patricia Urrego, presidenta de la Fundación de Apoyo a Personas con Cáncer de Mama, la posibilidad es poco solicitada porque los usuarios no conocen sus derechos como pacientes.

Como la materia no está reglamentada formalmente en el país, usualmente los pacientes de esta fundación acuden al derecho a la libre elección de médico tratante para acceder a la mejor opción.

El apoyo a la segunda opinión como una forma de respaldar científicamente la toma de las decisiones más apropiadas empieza a sumar voces. "En el sistema de salud de Colombia hay lugar para organizaciones especializadas que conozcan la complejidad de la toma de decisiones", es la opinión de Juan Eduardo Céspedes, experto en investigación de resultados en salud. "Que conozcan la cantidad de intereses, que están involucrados en ellas y sean como una voz imparcial alineada con los intereses del paciente", recomienda.

Respaldo y economía
No siempre una segunda opinión médica se origina en una inapropiada intervención inicial. "No tenemos instrumentos perfectos. Hay muchas cosas que son bien intencionadas pero empíricas", apunta Céspedes para señalar lo impreciso que puede resultar a veces la medicina.

Es por esto que desde la empresa ofertante se considera este servicio como una una oportunidad y no una imposición. "Si el médico va a empezar un tratamiento, qué mejor para él que cuente con el aval de los mejores tratamientos de los mejores centros médicos del mundo. Lo ideal es que la segunda opinión cumpla un factor de prevención", resalta Aaron Ossiaz.

Además los beneficios también pueden encontrarse en el lado económico. Para Luis Enrique Lozano, gerente del área de solidaridad de Coomeva, compañía que ya ofrece el servicio a unos 250 mil socios, "es benéfico este recurso porque además puede evitar posibles demandas en el futuro contra las instituciones".

-Tomado de elcolombiano.com-
-Imagen tomada de imagebank.com-